
El derrumbe de un patrimonio cultural: Zivals y el peligro de perder el templo identitario de Callao y Corrientes
En la intersección de Avenida Callao y Avenida Corrientes, corazón del circuito intelectual y nocturno porteño, se expone la vidriera de Zivals. En los últimos días el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanzó con un proyecto de expropiación y posterior demolición del inmueble para la construcción de la futura estación Callao de la Línea F del subterráneo.
La posible expropiación sobre el edificio sacudió la agenda pública porteña. No se trata del posible cierre de un comercio habitual, sino del peligro inminente de demoler un espacio declarado oficialmente Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Resolución 178/2026 el pasado 14 de mayo de 2026.

Foto gentileza: Sandra Cartasso (Página 12)
Fundada en marzo de 1971 como un pequeño comercio especializado en música sobre la avenida Callao, Zivals se consolidó con los años en su cotizada esquina con Corrientes. A lo largo de 55 años de trayectoria, atravesó todas las mutaciones del consumo cultural como la transición del vinilo al casete o el paso del CD a las plataformas digitales. Fernando Zivals, dueño del local, declara: “Es parte de la fisonomía de la calle Corrientes, es como una especie de reservorio de recuerdos de generaciones que pasaron por acá. Acá es cliente el hijo, el padre, el nieto, el abuelo... todo pasa por acá."
Asimismo, este año, al cumplirse su 55° aniversario, el artista Martín Ron inmortalizó en la terraza del edificio un imponente mural de 195 metros cuadrados inspirado en la portada de Clics modernos de Charly García, consolidando a la esquina como un hito visual y cultural de la avenida.
Ante la notificación del proyecto estatal, la respuesta de la comunidad de Zivals no se planteó en términos de negociación económica o indemnización inmobiliaria. En una contundente Carta Abierta enviada a la opinión pública y a las autoridades del GCBA, la empresa y sus trabajadores fijaron su postura frente a la amenaza de demolición:
“Si esto fuera un negocio, ya lo habríamos negociado. Un negocio se mide en metros cuadrados, en indemnización, en cash flow proyectado. Un negocio se relocaliza. Lo que estamos defendiendo es otra cosa. Durante 55 años elegimos hacer una sola cosa: vender discos y libros".

Desde la administración del local advirtieron que una interrupción de tres o cuatro años por obras rompería definitivamente el hábito y la comunidad afectiva construida durante más de medio siglo. Asimismo, la disquería advirtió que existen alternativas urbanísticas viables, como la utilización del Pasaje Discépolo o predios aledaños sobre la calle Tucumán, que permitirían construir la estación Callao de la Línea F sin necesidad de expropiar ni derrumbar el edificio cultural.
Las autoridades del Gobierno de la Ciudad señalaron que reconocen el lugar de Zivals en la vida porteña y que buscan coordinar la llegada del transporte con la identidad del espacio. Sin embargo, la comunidad cultural y defensores del patrimonio insisten en que la piqueta no puede ser la respuesta. Como aclaró el dueño: “Zivals son 55 años de identidad porteña".




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