
El Niño y las sudestadas: cómo se prepara el AMBA ante el riesgo de inundaciones

Inundaciones en Saavedra. | Foto: Nueva Ciudad
La llegada de El Niño vuelve a poner en foco el riesgo de inundaciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Ante la posibilidad de lluvias intensas y abundantes durante los próximos meses, el Gobierno porteño avanza con obras hidráulicas para mejorar el drenaje. Sin embargo, las sudestadas también pueden complicar el escurrimiento del agua y afectar tanto a la ciudad y a municipios del conurbano.
Según un análisis de la Universidad Nacional de La Plata, El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante el trimestre de octubre, noviembre y diciembre. El fenómeno está asociado con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo habitual en distintas regiones del país.
Buenos Aires cuenta con un Plan Hidráulico para reducir el riesgo de inundaciones mediante mejoras en la red de desagües. La ciudad está atravesada por 12 cuencas hídricas, con arroyos que fueron entubados a medida que avanzó la urbanización. En este marco, el gobierno porteño anunció 29 intervenciones pluviales para 2026. En septiembre, informó que 13 de las 20 obras de mayor escala estaban terminadas, dos próximas a finalizar y cinco programadas.
Entre los trabajos se encuentran la renovación de casi 300 metros de conductos subterráneos en la avenida Dorrego, en Palermo; las mejoras en el drenaje de Saavedra, uno de los barrios con antecedentes; y la limpieza del arroyo Cildáñez, en el sur porteño, para retirar sedimentos que dificultan la circulación del agua.

Pero las obras hidráulicas enfrentan un desafío adicional cuando se producen sudestadas. Los vientos persistentes del sudeste pueden elevar el nivel del Río de la Plata y dificultar la salida del agua que circula por los arroyos y conductos. Si este fenómeno coincide con lluvias intensas, el agua puede acumularse y aumentar el riesgo
El problema se extiende más allá de los límites porteños. Según explicó Matilde Rusticucci, meteoróloga e investigadora del CONICET, en declaraciones recogidas por Clarín, Tigre y Quilmes son dos de las localidades del AMBA más expuestas a las lluvias intensas y posibles sudestadas. Su ubicación cercana al Río de la Plata las vuelve vulnerables a las crecidas, ya que los vientos del sudeste pueden dificultar el drenaje de ríos y arroyos. Ante este escenario, Tigre cuenta con una Central Meteorológica de Defensa Civil, ubicada en el Centro de Operaciones Tigre (COT), que monitorea la altura de los cursos de agua mediante sensores y permite emitir alertas ante posibles emergencias.
En situaciones de inundación, otra cuestión importante es la disponibilidad de espacios para asistir o alojar temporalmente a las personas que deban abandonar sus viviendas. En CABA, el Plan Director de Emergencias contempla la asistencia a personas afectadas y la organización de centros de evacuación cuando la situación lo requiere.
La prevención también comienza en la vía pública. La acumulación de basura en las bocas de tormenta puede obstruir los desagües y dificultar el escurrimiento durante una tormenta. Evitar arrojar residuos en la calle y mantener despejadas las entradas de agua son medidas que complementan las obras hidráulicas.


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