Con Trump y sin Mondino: Milei ajusta la brújula internacional, siempre cambiante, de la Argentina
Con el despido de la canciller Diana Mondino y el apoyo a Donald Trump, Javier Milei avanza en su estrategia de alineación con Estados Unidos e Israel. Este cambio en la política exterior es un ejemplo de su variación constante a lo largo de los años.
Las elecciones presidenciales estadounidenses se definen hoy. Las encuestas presentan en extrema paridad, a Kamala Harris, la actual vicepresidente demócrata, y Donald Trump, el expresidente republicano. El apoyo de Javier Milei hacia Trump no es novedad; en varias ocasiones, compartieron elogios por redes sociales y demostraciones de admiración mutua.
Ambos se encontraron el pasado 25 de febrero en la Conferencia de Acción Republicana celebrada en las afueras de Washington, donde Trump aludió a su célebre frase diciendo “hagamos grande a Argentina otra vez” y Milei le deseó éxito en las elecciones. Sus discursos, aunque no idénticos, son personalistas y de narrativa anti-establishment. Defienden el sector privado, la baja de impuestos y regulaciones y, sobre todo, critican con fervor a sus rivales políticos de izquierda.
El encuentro de Javier Milei y Donald Trump, el 25 de febrero. Foto: Noticias Argentinas.
Javier Milei ha mostrado su posición pro Estados Unidos desde el comienzo de su mandato, y así lo confirmó con el reemplazo de Diana Mondino en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina. El pasado 30 de octubre, durante la votación anual en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone a Cuba desde 1962, la excanciller había votado en favor de levantar el embargo, en línea con una mayoría de naciones. Los países que apoyaron el bloqueo a Cuba fueron Estados Unidos e Israel.
Al día siguiente, Mondino presentó públicamente su renuncia a través de la red social X, agradeciendo al gobierno libertario y reafirmando su apoyo. Según explicó Milei ayer a Ciudad Magazine, esta decisión fue en contra de la política exterior pro EE. UU. y pro Israel que él mismo establece, lo que le costó a Mondino su puesto en la Cancillería. Además, expuso su intención de destituir a aquellos que sean “traidores de la patria” por ir en contra de su alineamiento internacional. En muchos medios, se habla de una “purga ideológica” o “motosierra” en la Cancillería.
Horacio Reyser, antiguo asesor de Mauricio Macri durante sus años de presidencia, y exsecretario de Relaciones Económicas Internacionales en el Ministerio de Relaciones Exteriores, aseveró para este medio: “Es muy negativo que, en el mismo comunicado que designó al Canciller Werthein, se haya informado que se hará una auditoría a los diplomáticos de carrera para identificar a quienes impulsan ‘agendas enemigas de la libertad’. Hay grandes capacidades en la Cancillería y embajadas argentinas, que pueden ser bien coordinadas. Pero esto, hasta hoy, no parece haber ocurrido”.
Tweet de Diana Mondino presentando su renuncia y agradeciendo al gobierno, el pasado 31 de octubre.
Alberto “Bertie” Benegas Lynch, diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y miembro de La Libertad Avanza, aseguró: “No se tomó la decisión para ir en contra de los cubanos. Jamás la Argentina, si se considera un país decente, puede atentar contra aquellos que sufren desde hace 62 años la dictadura más sangrienta y opresiva del continente. Siempre con los cubanos, jamás con sus carceleros”.
Con este reemplazo en la Cancillería, se evidencia la intención del presidente de trazar una política exterior alineada con sus propias afinidades e ideología. Milei opta por apoyar con fuerza países como Israel, Estados Unidos o El Salvador, y critica fuertemente otros gobiernos, como los de China, Rusia o España. El diputado sostuvo: “En el concierto mundial, se debe tomar partido claro en algún sentido. Nosotros creemos que debemos abrirnos al mundo y combatir a los detractores de la libertad y a las tiranías. Buscamos juntarnos con gente afín al mundo libre, con quienes están en contra del socialismo y dispuestos a dar la lucha contra el colectivismo y todos sus disfraces”.
Muchas actitudes de Milei, en cuanto a lo internacional, contradicen totalmente las del gobierno anterior. Pero esto no es nada nuevo: la política exterior argentina varía desde hace décadas según los presidentes del momento. Así, las relaciones internacionales parecen fluctuar en dirección contraria cada cuatro años.
Horacio Reyser, durante el gobierno de Mauricio Macri, realizó acuerdos de cooperación económica y negociaciones para el libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Explicó que buscaba, con esto, restablecer las relaciones entre Argentina y los mercados internacionales, pero que los cambios constantes en la política exterior atentan contra el logro de este objetivo. Por eso, cree que esta debe trascender los gobiernos, porque representa la posición del país en el escenario internacional.
Además, destacó la importancia de mantenerse estables y coherentes para el afuera, sin caer en rivalidades innecesarias que vayan en contra de los intereses de la Argentina. “Creo que es lógico que haya cambios en la relación con Rusia, por ejemplo, porque desató una guerra. Pero respecto a países como China, considero que no fueron acertadas ciertas actitudes y expresiones que ofenden directamente a su gobierno. Hay formas de mantener los valores republicanos y buscar un mayor equilibrio con socios occidentales, sin confrontar con la segunda economía global”, declaró.
Reyser también propuso el ejemplo de la situación “desafortunada” con España. Explica que, como socio estratégico de la Unión Europea y el segundo inversor en la Argentina, la apatía entre los presidentes no debería afectar una relación de colaboración históricamente positiva.
Según el exsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, los esfuerzos que realizó la Argentina en este sentido, entre 2015 y 2019, fueron bienvenidos por la comunidad internacional, que generó inversiones relevantes, como la de energías renovables, en la que ingresaron más de cinco mil millones de dólares. Sin embargo, opinó que la inestabilidad económica, sumada a la decisión de la Argentina de volver al populismo en 2019, fueron elementos que afectaron muy negativamente a la imagen de la Argentina.
Benegas Lynch ofreció una interpretación similar sobre la necesidad de coherencia, aunque desde una perspectiva crítica de los gobiernos anteriores. Explicó que estos cambios “desconcertantes para el exterior” tienen un impacto directo en la credibilidad y reputación argentina. “Esto no solo se da con la política exterior sino también con la visión global del mundo en materia comercial, social y cultural. El enfoque cavernícola nacionalista en el que nos hemos embarcado en el pasado, la imbecilidad de tomar postulados cepalinos y xenófobos de ‘vivir con lo nuestro’ y otros dislates, hacen que el mundo prefiera hacer intercambios con los países civilizados, y que la Argentina solo sea considerada como un caso de estudio de dirigentes trogloditas. Si a eso, además, se le suma la adhesión prochavista, procastrista y sacarse fotos con cuanta causa tercermundista o tiranías andan dando vueltas, es entendible que el mundo civilizado no nos considere”, exclamó.
El diputado, miembro de la Libertad Avanza, adjudicó gran parte de la culpa a las relaciones exteriores del kirchnerismo, que calificó como “un bochorno absoluto y una indecencia que da vergüenza a los argentinos”. Opinó: “Me viene a la mente el pacto con Irán; la base china; el caso de Antonini Wilson, el enviado chavista para la campaña kirchnerista; el avión en suelo argentino de espías iraníes y venezolanos que, para Agustín Rossi (nada menos que a cargo de los Servicios de Inteligencia), eran instructores de vuelo inofensivos; Néstor Kirchner cuando no recibía a embajadores; Alberto Fernández metiéndose en la política interior chilena y sus papelones en las reuniones del Mercosur. ¿Y la consideración que tuvo George Walker Bush de acercar Estados Unidos a Latinoamérica para integrar el Área de Libre Comercio de las Américas, pero preferimos adherir a Chavez? En fin, si querías quedar más afuera del mundo, el kirchnerismo hizo un trabajo impecable”.
Sobre el aspecto comercial, agregó: “El plano de las relaciones internacionales depende del Poder Ejecutivo, pero las relaciones comerciales dependen, en gran parte, del Poder Legislativo, que trae, aún, la conformación de un establishment mayoritariamente rancio y decadente”.
Estados Unidos es de los mercados más importantes para Argentina. Es un importante destino para la exportación de servicios y bienes, un crucial inversor directo y el principal centro de financiamiento vía mercado de capitales.
Ninguno de los dos principales candidatos a la presidencia estadounidense ha propuesto un plan comercial con América Latina ni un incremento de recursos para el FMI. Economistas, diplomáticos y expertos coinciden en que tanto el programa de Trump como el de Harris parecen inclinarse hacia un enfoque proteccionista y un aumento del déficit fiscal. Este incremento se daría porque, mientras Trump propone una reducción de impuestos, Harris impulsa un aumento del gasto público. En consecuencia, podría ser posible una demora o reversión de la reducción de las tasas de interés por parte del Banco Central de Estados Unidos, algo poco conveniente para la Argentina.
El diputado Benegas Lynch opinó que, más allá de las diferencias con Milei, Trump sería un gran aliado contra “un muy amplio dominio del socialismo en el mundo”. Horacio Reyser, desde su experiencia en la apertura de mercados internacionales para la Argentina, ofreció una interpretación diferente: “Una victoria de Trump será positiva para Argentina en el corto plazo dada la afinidad con Milei. Sin embargo, ambos rechazan, por ejemplo, la vocación de avanzar en la reforma positiva de organismos multilaterales. Esto es negativo para un país en desarrollo, ya que un mundo sin reglas implica seguir la ‘ley del más fuerte’. Milei deberá tejer lazos muy sólidos y perdurables con EE. UU. para que haya beneficios concretos, en un momento en que la prioridad de Trump es el avance de China, la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto Israel-Palestina, y no Latinoamérica”.
Luego del pedido de renuncia a Diana Mondino como canciller, Milei designó a Gerardo Werthein, que era el embajador argentino en Estados Unidos. Esta elección creó confusión por el apoyo al partido demócrata estadounidense y al peronismo que este había expresado en el pasado. Según Horacio Reyser, este nuevo canciller tiene una mayor alineación respecto al pensamiento del presidente, y una mayor cercanía con EE. UU. e Israel, que son los dos principales socios con los que Milei quiere relacionarse.
Hoy, Gerardo Werthein tomó su primera medida: pidió la renuncia de secretarios y subsecretarios de la Cancillería, respondiendo a una directiva del Presidente, que busca cerrar algunas embajadas y reducir el cuerpo diplomático en el servicio exterior a la mitad. Muchos periodistas y expertos consideran que estas decisiones se tomaron en un mal momento, siendo hoy el día de las elecciones presidenciales en EE. UU. Muchos otros opinan que, con ese pensamiento, se sobreestima la importancia que Argentina tiene en las consideraciones estadounidenses. Sin embargo, Javier Milei se mantiene firme en su decisión de alineamiento internacional y sí permanece a la espera de los resultados para elegir un reemplazo al puesto anterior de Werthein que, hoy, queda vacante.